martes, 27 de noviembre de 2018

Los cinco y yo, Antonio Orejudo

El próximo jueves 29 de noviembre tenemos la primera reunión del Club de Lectura de la UAL en este curso 2018/2019. Hablaremos del libro Los cinco y yo y tenemos la suerte de hacerlo con su autor, Antonio Orejudo. 
Nos vemos en la Sala de docencia de la biblioteca a las 16:00 h. 

Si quieres saber más sobre Antonio Orejudo y su obra, visita nuestra COLECCIÓN 


miércoles, 10 de octubre de 2018

Iniciamos las actividades del Club de Lectura

Iniciamos nuevo curso y el Club de Lectura de la UAL  ya tiene preparadas sus actividades. Como cada año el objetivo del Club es crear un espacio participativo de reunión que alimente el debate sobre la lectura literaria porque creemos que es fundamental para la formación humanística y personal de los alumnos, independientemente del campo de estudio de cada uno.

En el Club de Lectura de la UAL hablamos de libros, reflexionamos sobre lo que nos sugieren y compartimos opiniones de manera libre y respetuosa a través de la lectura literaria.



Durante este curso 2018/2019 las lecturas propuestas serán las siguientes:
 
OCTUBRE: Antonio Orejudo: Los cinco y yo (visita del escritor para inaugurar el curso)
NOVIEMBRE: Cristina Fernández Cubas: La habitación de nona.
ENERO: Lectura de clásico. Italo Calvino: Si una noche de invierno un viajero.
MARZO: Se podrá elegir entre Milan Kundera (El libro de los amores ridículos o La vida está en otra parte) o Rafael Reig (Para morir iguales o Todo está perdonado)
ABRIL: Alice Munro: Demasiada felicidad. (cuentos)
MAYO: Marta Sanz: Un buen detective no se casa jamás. (Visita de la escritora para cerrar el curso)

Nuestra primera reunión será el miércoles 17 de octubre, a las 13:00 h. o a las 16:00h. Te esperamos en el Hall de la Biblioteca Nicolás Salmerón
La fecha y la hora propuesta se podrán modificar en función de las necesidades y peticiones de los miembros del club. Se intentará contar con la visita de los escritores propuestos, especialmente para la inauguración y el cierre del curso. 


miércoles, 29 de noviembre de 2017

Comedia infantil, Henning Mankell

Ya está disponible la próxima lectura del club y tendremos reunión pasadas las navidades. 

Esperamos que disfrutéis de la lectura del gran escritor de la novela negra sueca, aunque en Comedia infantil encontraréis a otro Mankell...
 

http://almirez.ual.es/search/t?SEARCH=comedia+infantil&sortdropdown=-&searchscope=4&submit=EnviarEn una ciudad portuaria africana, un hombre solitario contempla el panorama nocturno desde el tejado de un teatro. A sus pies, en un sucio colchón, yace moribundo un niño escuálido y maltrecho al que ha recogido herido y ha llevado hasta allí. Nelio, niño de la calle y profeta, posee a los diez años la sensatez y la sabiduría de un anciano. ¿Quién es este niño en realidad? ¿Quién le disparó a bocajarro sobre aquel escenario desierto? ¿Y por qué lo hizo? Durante nueve noches de agonía, Nelio relata la historia de su vida al hombre que lo atiende, consciente de que morirá cuando acabe su narración. 

Es una historia estremecedora y fascinante, que comienza el día en que Nelio llega a la ciudad huyendo de una tremenda catástrofe. Su relato nos conduce por los entresijos de un paisaje de belleza, barbarie y rebeldía. En su conciencia de niño cobra vida una imagen de nuestro tiempo que permanecerá indeleble para nosotros.

miércoles, 25 de octubre de 2017

Campos de Níjar, Juan Goytisolo

A finales de los años cincuenta, la región de Níjar en Almería era una de las más pobres de España. Las explotaciones mineras en manos de compañías españolas o extranjeras no habían dejado ningún poso de desarrollo económico ni social, la agricultura seguía anclada en técnicas pretéritas, la artesanía malvivía escasa de mercados y el turismo no había descubierto aún la extraordinaria belleza de la región. 

Juan Goytisolo viajó a los pueblos de los alrededores de Níjar y el Cabo de Gata para narrar con técnica novelística sus encuentros con un paisaje de soledades ásperas y sus habitantes, que se debatían entre la búsqueda de la supervivencia diaria y el sueño imposible de la emigración, bajo la omnipresente vigilancia de la guardia civil franquista. 

El resultado es un libro magistral que revive lo que era el sur de España no hace tantos años, a la vez que denuncia lo que desgraciadamente no deja de repetirse bajo nuevos ropajes. Como dice el narrador en un pasaje del libro, 'son las minorías selectas, no el pueblo, quienes suelen echar el dinero por la ventana, y hay muchas maneras de echarlo. El pueblo no tiene más remedio que resignarse, y aun cuando secunde alegremente sus delirios, el hombre de buena fe sabe distinguir, más allá de la anécdota, quiénes son las víctimas y quiénes los culpables'.
 

A finales...


miércoles, 3 de mayo de 2017

La rosa ilimitada, de Carlos Maleno


Con la visita de Carlos Maleno se dio por concluido el Club de Lectura de la UAL del curso 2016-2017. 

 

Carlos Maleno nos visitó el 26 de abril en el Club de Lectura de la UAL para charlar sobre su última novela La rosa ilimitada (2015).  Una novela verdaderamente compleja para ser leída en un club de lectura, sin embargo, los miembros del Club de Lectura de la UAL se han enfrentado a este reto de manera placentera, buceando y conectado las referencias bolañescas con la historia cruda  y violenta que Maleno nos presenta en su novela. 


Desde el principio, un lector ávido sabrá que el sugerente título, La rosa ilimitada, es también el título de una de las novelas escritas por Benno von Archimvoldi, a su vez protagonista de la novela 2666 de Roberto Bolaño. Y un lector ávido que hojea el índice, sus títulos y su estructura, antes de comenzar con la lectura, podrá preludiar también el escenario y la atmósfera de la novela de Maleno. El desierto de Bolaño y la mirada crítica y apocalíptica de Houellebecq se cruzan para crear una obra totalmente original: el horror del sórdido desierto de Almería a través de un lenguaje poético que te atrapa como una melodía infernal en una realidad pesimista y onírica… ¿Puede tanta belleza contar el horror? Maleno desde luego no solo lo consigue, sino que, como dice en uno de sus epígrafes, llega a un punto donde ya no hay retorno. Ese es el puto que alcanza el lector, un lector que no puede dejar de leer y, al mismo tiempo, es capaz de sentir el sufrimiento, la desesperación y el horror de la especie humana. Un lector atrapado por la belleza del lenguaje y el horror de lo que somos; el horror de lo que hacemos… pero, paradójicamente, es un horror que tenemos ante nuestros ojos y no somos capaces de ver en la cotidianidad de nuestra rutinaria (y miserable) vida. Es necesario leer la novela de Maleno para despertar. Su música, de belleza y de muerte, es una bofetada en toda el alma que no te dejará indiferente porque, entre otros aciertos, la novela no tiene respuestas ante la oscuridad. Solo plantea las preguntas. El narrador distante, frío y sobre todo sincero, no juzga nunca a sus personajes, todo el peso del juicio recae sobre el lector. ¿Puede salvarnos la literatura? Es el lector quien debe responder a ello… claro, una vez que ha conseguido terminar la novela y pasar al otro lado de la frontera. 


El autor 

 

Carlos Maleno nació el 4 de octubre del 1977 en Almería. Reside en Almerimar. Realizó sus estudios entre Murcia y Madrid. Aparee en el libro de relatos de varios autores El fin del proceso. Publicó su primera novela, Mar de Irlanda, en 2014 cosechando un notable interés en la crítica. El escritor Enrique Vila-Matas alabó la originalidad y la seductora prosa de su obra. La rosa ilimitada es su última novela. Ambas serán traducidas y publicadas próximamente en EE. UU.



Raquel Fernández Cobo
Coordinadora del Club de lectura de la UAL

lunes, 6 de marzo de 2017

El camino de ida, de Ricardo Piglia

Este mes de septiembre ha sido publicada la última novela del escritor argentino Ricardo Piglia, El camino de ida, y, con ello, el autor rompe con la ansiada espera a la que tiene acostumbrada a sus lectores respecto al intervalo de tiempo que separa las publicaciones de sus obras. Recordemos que su primera novela, Respiración artificial, fue publicada en 1980, seguida de La ciudad ausente (1992), publicada doce años después. Lo mismo sucede entre Plata quemada, publicada en 1997, y Blanco nocturno (2010), publicada trece años después. Es por ello por lo que esta última novela ha sido toda una sorpresa tanto para en el panorama editorial actual como para toda esa nómina de lectores que arrastra el novelista argentino. 

Esta novela tiene datos especialmente autobiográficos, notas que ya conocíamos de antemano por su ensayo Formas breves como, por ejemplo, su estancia en el Hotel Almagro en la que declaraba que “vivía dos vidas en dos ciudades como si fuera dos personas diferentes” (2000: 9), o su viaje a la Universidad, sobre el que afirmaba que vivía en un mundo escindido donde también había otros que estaban metidos en un mundo escindido (2000: 11). Precisamente eso es lo que Piglia se propone hacer en esta novela: relatar historias en las que cada personaje tiene su propia historia secreta y trata de investigar algo, de forma que la investigación alcanza todos los niveles del texto. 

Emilio Renzi, común personaje de sus novelas y álter ego del escritor, contrata a un detective, Parker, para que le ayude a conocer la verdad sobre la misteriosa muerte de su compañera de Universidad y amante, Ida Brown, la cual parece representar la imagen de la militante argentina de los años setenta. La única pista que Renzi puede seguir para desvelar la clave de la muerte de su compañera será el libro anotado de Conrad que la misma Ida parece dejarle intencionadamente. El libro será un objeto importante para el desarrollo de la obra, porque nos dice que Renzi, aunque no es un policía, está ahí, como el detective, para interpretar algo que ha sucedido y donde el detective no puede llegar (me refiero al hecho literario). Solo el profesor de literatura puede desvelar la clave. “Un libro en sí mismo no significa nada. Hace falta un lector capaz de establecer un nexo y responder el contexto” (281), dice Renzi hacia el final de la novela. Solo el profesor de literatura, el lector atento, es LXIX capaz de descifrar ese lenguaje y adentrarse en un ejercicio invisible, en una guerra secreta. Es el lenguaje de las metáforas, el lenguaje de los mundos posibles. 

De este modo, a través de su relación con el lenguaje, como ocurre en Blanco nocturno, Respiración artificial o La ciudad ausente, aunque el protagonista, en principio, trata de desvelar un enigma personal acerca de una mujer con la que ha mantenido relaciones sentimentales y se siente extrañamente implicado, Renzi se enfrenta a una combinación de enigmas que lo conducirán a respuestas de índole social y político. La novela trata de responder cómo ve la sociedad al sujeto privado, y es aquí donde nos topamos con la figura del complot: tanto Renzi como Ida Brown están posicionados en la trama para hacer ver que la ley y la política funcionan mal. 

Ya no son posibles los grupos clandestinos de Los siete locos, en la argentina de los años 20. En EE.UU., la clandestinidad es imposible, porque, haga lo que haga uno, siempre será filmado, observado, leerán su correspondencia y vigilarán su cuenta bancaria. “Ahora hay que empezar otra vez, estamos en la época de los hombres solos, de las conspiraciones personales, de la acción solitaria” (274). Y es aquí donde Piglia presenta a Thomas Munk como un héroe romántico solitario que es capaz de enfrentar durante años, a través de la acción terrorista, a los malvados de la sociedad. 

Munk, que en realidad es Unabomber, leyó el libro de El agente secreto de Conrad y tomó su personaje como modelo de acción para atacar a la inteligencia tecnológica del capitalismo criminal, abandonando su carrera académica y aislándose en el bosque, lejos de la vida social. Algo realmente quijotesco, inspirarse en la ficción para actuar en la realidad. 
Piglia simboliza en el personaje de Munk a un héroe norteamericano en sentido pleno: el intelectual que abandona todo y se instala en el bosque para demostrar que la rebelión es posible pero, también, este personaje representa mejor que nadie la tensión entre cultura de masas y alta cultura. Del mismo modo que el cawboy Johny Guitar aparece leyendo un libro en una escena, Munk es un intelectual académico y un asesino. De esta manera, Piglia discute a través de la ficción, del género policial, preguntas tan trascendentales como qué es un delito, qué es un criminal, y qué es la ley. 

Al principio, explica Renzi, se manifestaron estudiantes, poetas, grupos de gente de toda clase que se sentían identificados con el terrorista y sentían que debían de rebelarse contra el Sistema. Piglia LXX crítica de modo irónico cómo la sociedad se tranquiliza cuando la justicia recae sobre un único culpable y “demuestra que todo estaría perfecto si no fuera por algunos desequilibrados” (249). El cambio de una de las convicciones del género policial radica en que el asesino se convierte en héroe, aunque, al final, para el Sistema no deje de ser un asesino y un psicótico. Todos los atentados son indudablemente de contenido político aunque se diga que los comenten desequilibrados mentales. 

Nina Andropova, la vecina rusa de Renzi, posiblemente inspirada en la escritora Nina Berbérova, es un personaje central, porque casi toda la reflexión crítica de la novela pasa por boca de este personaje, que plantea la noción de complot de un modo explícito y le da a Renzi las claves necesarias para entender el funcionamiento de lo social. Además, Nina da cuenta de la importancia de Tolstói en las discusiones del siglo XX no solo literarias, sino sobre todo políticas, puesto que, como Hudson, se oponía al capitalismo y fue, según Nina, el primero en construir una hipótesis contra la violencia revolucionaria. Así, desvela aspectos de la literatura rusa que en realidad discute asuntos políticos. 
La trama múltiple de la información deliberadamente distorsionada, las versiones y contraversiones son el lugar denso donde imaginamos lo que no podemos comprender. Ya no son los dioses los que deciden el destino, son otras fuerzas que construyen maquinaciones que definen la fortuna de la vida, mi querido. Pero no creas que hay un secreto escondido, todo está a la vista (109). 

A diferencia de Blanco nocturno, donde nunca se resuelve el crimen porque no podemos llegar a la verdad, en El camino de Ida el crimen se resuelve y la verdad está a la vista. Digamos que Piglia reflexiona acerca del estado del género policiaco y resuelve la intriga llevándola a una magnífica conversación final donde nunca se descifra nada, porque, como en algún momento afirma Munk, los universos ficcionales son incompletos y nunca podemos llegar a conocer toda la verdad de la historia. 

Renzi y Munk dialogan en una última escena en la que se Munk expone su breve teoría de los mundos posibles y, con ello, se deja entrever la similitud entre ambos personajes. Renzi, que vivía varias vidas moviéndose en secuencias autónomas –su relación con los LXXI amigos, con la política, con los bares, etc.– estaba llevando a cabo, al mismo tiempo, la teoría de vida de Munk en la que exponía vivir una vida familiar, una vida académica, familiar y sexual como series abiertas de relaciones contradictorias que mantengan relaciones clandestinas. 

“Somos varios”, había dicho. Era una frase ambigua que sólo podía ser comprendida si uno conocía sus ideas. “Soy de Chambige, soy Badinguet, soy Prado, soy todos los hombres de la historia.” No ser nunca uno mismo, cambiar de identidad, inventarse un pasado. Ella era así también, estoy seguro, tuve una evidencia, un pequeño atisbo de su pasión por el secreto, por la vida oculta. Podía imaginarme perfectamente los viajes de Ida a ciudades lejanas, los gestos estudiados, los peligros que le hacían detenerse en la calle con un arma en la cartera y el corazón en la boca (284-285). 

Ricardo Piglia elabora una auténtica teoría de la ficción que, a través de la reflexión crítica que pone en boca de sus personajes y la narración, integra una noción de complot que viene gestándose en cada una de sus novelas, para culminar en El camino de Ida en la idea de que la verdad, siempre difusa e incompleta, sólo es posible encontrarla en la conversación y en el diálogo. En definitiva, esta ficción que Piglia ha denominado paranoica es también una manera de enseñar al lector cómo leer una novela.

Raquel Fernández Cobo

Artículo inicialmente publicado en la revista Castilla. Estudios de literatura

 

jueves, 12 de enero de 2017

Miguel Ángel Muñoz visita el Club de Lectura

El último libro de Miguel Ángel Muñoz podemos leerlo como un catálogo del mal donde encontramos varios grados de la violencia que rodea nuestro mundo. Los relatos se mueven entre una violencia explícita  (“Intenta decir Rosebud”), pasando por la violencia de los medios de comunicación, hasta llegar a una violencia que está entre nosotros pero que casi no percibimos o hemos naturalizado como, en este caso, la violencia familiar. En ese sentido, la Educación o, mejor aún, las consecuencias que tiene una mala educación, parece el auténtico tema que hacen de los relatos una totalidad cerrada. En “Modos de pasar la tarde”, se muestra claramente algo que sucede todos los días ante nuestros ojos: niños que pasan la tarde consumiendo todo tipo de violencia en el televisor, lo que conduce a la “banalización del mal” en sentido puro. El relato, además, aparece a modo de advertencia, “así es como los educamos y las consecuencias las vas a leer en otro relatos”, parece que nos susurra el autor almeriense. Ante esa escena que presenta “Modos de pasar la tarde”, solo hay dos salidas posibles: ser la víctima de Somos los malvados o el verdugo de Pronto seré bueno. El violento olvida, mientras que la víctima vive con el recuerdo de la rabia y el ansia de venganza. Ambos son culpables, víctima y verdugo, porque, como se dice,  “No existe la inocencia”. En ese sentido, Somos los malvados, abre el libro y se presenta como una especie de prólogo, de declaración de intenciones.

La tortura y el terrorismo del IES también aparecen como telón de fondo en relatos que, además, tienen fuertes ecos cinematográficos como “Intenta decir Rosebud”. El terrorismo,  maldad por antomasia de nuestro tiempo, domina nuestra televisión y nuestro imaginario infernal desde el 11-S, acontecimiento eminentemente audiovisual que marcó la historia futura de occidente. Así, cuentos como “Los nombres” o “El hombre tranquilo” que se enmarcan en los atentados del 11-M, tal como el autor indica en la nota final.

El desfile de malvados que presenta Miguel Ángel Muñoz es, como ningún otro que hayamos leído o visto, el museo del mal de nuestro tiempo. Muestra como ningún otro la hipocresía velada de nuestra sociedad. Algo que anuncia desde la cita de Charles Simic que abre el primer relato: “Los maltratadores de niños llevaban a su hijito a la iglesia los domingos”. En este sentido, en “Los hijos de Manson” mezcla distintos personajes y distintos modos de violencia donde, desde luego, es Rousseau toda una sorpresa para el lector. La paradoja del hombre bueno: el escritor del Emilio o de la educación nunca educó a sus propios hijos, sino que además los abandonó a su suerte y, sin embargo, ha sido colocado en el altar de los padres de la Ilustración y en la tradición de la novela de formación del ser humano, del bildungsroman.  

Nota sobre el autor

Miguel Ángel Muñoz nació en 1970 en Almería. Es autor de los libros de relatos El síndrome Chéjov (2006) y Quédate donde estás (2009), ambos en la editorial Páginas de Espuma, y de la novela El corazón de los caballos (2009), en la editorial Alcalá. Ha sido incluido en las antologías más destacadas del cuento de su generación: Siglo XXI. Los nuevos nombres del cuento español actual (Menoscuarto) y Pequeñas resistencias 5 (Páginas de Espuma). Desde 2006 publica el blog El síndrome Chéjov (www.elsindromechejov.blogspot.com), considerado una referencia en el género del cuento. En 2012 publicó la novela La canción de Brenda Lee (Menoscuarto), que recibió el Premio Sintagma 2012 y el Premio de la Asociación de libreros de Almería.

Ha colaborado en diversas publicaciones como Litoral, Letras libres o Frontera D.


lunes, 9 de enero de 2017

Entre malvados

El próximo miércoles 11 de enero tendremos la oportunidad de conversar con Miguel Ángel Muñoz, autor del libro "Entre malvados".

Los miembros del club de lectura han podido disfrutar de este libro de relatos en los que Miguel Ángel Muñoz hace una reflexión sobre el mal y sobre la violencia.

Si quieres saber más sobre Miguel Ángel Muñoz y su obra, puedes ver una selección de webs en esta colección

¡Nos vemos el miércoles!


jueves, 1 de diciembre de 2016

Imaginemos una mujer

Relato de Ángeles López (lectora del club)

 
Imaginemos a una mujer joven, delgada, de ojos claros y tez pálida. Imaginemos a la mujer caminando por la calle una noche fría de invierno. Imaginemos que empieza a andar más rápido. Que acelera el paso. Que empieza a correr. Que está corriendo. La mujer se abalanza sobre la puerta de su piso y saca las llaves del bolsillo con rapidez. Intenta meter la llave una, dos, tres veces. Logra entrar. Se aproxima al ascensor y aprieta varias veces el botón, dirigiendo la vista atrás mientras grita que llegue el ascensor, ¿por qué no llega el ascensor?, ¿¡dónde está ese puto ascensor!?

Al fin llega y la mujer salta dentro y aprieta el botón número 5. Las puertas se cierran con lentitud… La mujer permanece de pie en el ascensor, inquieta, sujetando con fuerza las llaves y apretando los labios. Las puertas empiezan a abrirse y da un paso atrás, temiendo a la oscuridad. Ve un pasillo oscuro, solitario, sin nada realmente especial salvo su estrechez. La mujer huye del ascensor tan rápido como entró en él y se lanza sobre una puerta. Las llaves vuelven a bailar en sus manos. Un escalofrío le recorre la espalda cuando logra meter la llave en la cerradura. La mujer contiene un grito y entra al apartamento dando un portazo tras ella. La mujer camina, respirando con dificultad, encendiendo todas las luces que encuentra, temiendo a la oscuridad y a sus criaturas. La mujer pone música a todo volumen y se ducha tatareando las canciones que se suceden en la lista de reproducción. Cuando sale, consigue recuperar la calma. Se ríe de sí misma pensando que ya está mayor para esas tonterías, esos miedos infantiles. El resto de la noche hasta que se acuesta sucede de forma monótona y cansada, con ese aire de rutina que tanto gozamos y odiamos al mismo tiempo. La mujer se acuesta en la cama, con el suceso de hace unas horas olvidado. La oscuridad la envuelve y ella disfruta del calor del edredón.

Entra en el apartamento. Se pasea por el pasillo con lentitud, sin emitir ningún ruido. Busca a su presa. Encuentra una puerta entreabierta y, dentro, escucha una tranquila respiración. Sonríe, se regocija en su exitosa caza. Entra al dormitorio y la observa unos segundos en la puerta, contemplando el edredón subir y bajar al ritmo de su pecho, sus labios entreabiertos, sus brazos rodeando la almohada…

¿Un ruido? La mujer se revuelve, inquieta. Abraza con más fuerza la almohada que tiene entre los brazos, buscando algo de seguridad en su inerte existencia. Pero su mente está inquieta, sabe que no está sola. Eran solo imaginaciones suyas, tonterías que le acabarían provocando pesadillas y que le harían pasar una mala noche. Decide darse la vuelta, buscando una postura más cómoda. Pero no puede moverse. El corazón de la mujer se salta un latido. “Muévete” “Muévete” piensa, pero no se mueve. La mujer grita, pero no emite ningún sonido. No puede mover los labios. Intenta abrir los ojos, pero sus párpados no quieren abrirse. “¡Despierta!” grita, pero inútilmente. Se revuelve sin hacerlo; lucha sin dar golpes; grita sin voz. En medio del pánico nota sus ojos mirarla fijamente. Su mente imagina los monstruos más aterradores que puede mientras siente que algo le oprime el pecho. Cada vez pesa más, y más. “No puedo respirar” gime, dando invisibles bocanadas de aire. Está perdiendo la consciencia, se está hundiendo en la oscuridad que la envuelve. Nota la risa de su asesino a su lado.

Su grito la despierta. Salta de la cama y busca con desesperación su móvil, incapaz de pensar en nada más. Las 9 de la mañana. “¿Una pesadilla?” se pregunta, dirigiendo la vista a la ventana. La luz del día baña el dormitorio, pero su cerebro aún está intranquilo. La mujer se levanta con lentitud de la cama y abre la ventana para respirar el aire de la mañana. “Una pesadilla” murmura, con una media sonrisa. La mujer sale de la habitación más tranquila, pensando en el día que le espera, con la vista fija en el futuro.

No sabe que la oscuridad no se ha ido y que la espera escondida en las sombras del armario. Imaginemos que la pesadilla se repite. Imaginemos que, esta noche, a una mujer la acosan sus miedos.

Imaginemos una mujer

Relato de Maribel Cerezuela (lectora del club)


Imaginemos una mujer agarrada a una baranda. Cada cierto tiempo danza, un, dos, tres…, un, dos, tres,.. Tiene los tobillos muy hinchados. Se sienta. Descansa con cara relajada y observa el cerezo que hay en la plaza. Seguimos aquí. Demasiado calor. Pregunta si puede salir a tomar un refresco. A su derecha encuentra una calle peatonal de piedra y un poco más al fondo un bar que parecía muy animado. Música conocida a todo volumen. Pide una limonada con pacharán y un bollo de chocolate. No debería, se dice, pero sigue comiendo. Oye unas risas de unos niños jugando en la plaza. Se acerca y les habla con mucho cariño. Sus manecitas están muy frías. ¡Vamos! La pequeña mira por la ventana. Ve alejarse los cerezos y pregunta: ¿A dónde vamos?

Imaginemos una mujer

Relato de Joaquín Casado Palenzuela (lector del club)


Imaginemos a una mujer de ojos cansados. Imaginemos a una mujer que, al respirar, siente que solo hay combustión en su pecho y que cada vez ese fuego va a más. Y no le importa, porque eso es lo que quiere: que vaya a más, que todo arda dentro de ella. Quiere que su epidermis se prenda como si estuviera recubierta de gasolina y que, poco a poco, acabe convirtiéndose en papel quemado, en polvo que viaje lo más lejos posible. Si puede escoger, quiere irse al espacio, huir de la estratosfera que no la deja respirar hondo. 

Imaginemos que esa mujer ha estado en el cuarto de baño de una gasolinera. Al verse en el espejo, después de lavarse las manos, solo podía verse las legañas. En el fondo de la esclerótica no podía ver nada. Ya ni se miraba al iris. Se había cansado de pretender ser algo. «Quien no puede, no puede», lo acabó por asumir de la manera más cruda. Salió de la gasolinera y, arrastrando los pies, siguió andando. Ya no quería seguir pretendiendo nada.

Imaginemos a esa mujer arrastrando los pies. Aunque fuera invierno, ella solo llevaba un vestido blanco. Por llevar, ni llevaba zapatos. Su piel, blanca como la espuma que se crea al morir una ola, combustionaba encima del asfalto. Pero no le importaba porque, recordemos, ella quería arder. Su melena rubia bajaba por su espalda como las serpientes que le retorcían sus arterias. Era noche cerrada; poco tiempo quedaría para el amanecer. ¿Qué día era? No lo sabía, pero tampoco le importaba. Aprendió cómo se decía «olvidar» en todas las lenguas, pero en ninguna le sirvió. «¿Qué hay malo en mí?», se había preguntado desde hacía demasiado tiempo. «¿Qué sucesión he tomado en mis decisiones, que siempre he escogido las equivocadas?». Había aprendido que no había nada que se mantuviera y, sobre todo, que se odiaba. Se odiaba con toda su alma, con el inefable cariño de una mujer que vivía dentro de su más terrible pesadilla. Había una enredadera dentro de su corazón que reptaba por todo su interior, creciendo y expandiéndose, cubriendo sus aurículas. Le dolía el corazón, y no podía hacer nada para evitarlo. Respiraba y lloraba lágrimas que caían por la inercia de una vida que no debía vivir.

Imaginemos a algunos transeúntes que la miraban al pasar. Cuando se alejaban, podía escuchar cómo se preguntaban si no tenía fría esa chica. Una anciana le quiso dar su abrigo, pero ella siguió andando. «Qué modales», chistó aquella anciana, acabando en un monólogo sobre la horrible educación que le daban hoy los padres a sus hijos. Ella no quería hablar con nadie cuyo frío estaba en el exterior y no en el interior.

Imaginemos que la mujer se ha parado. Se ha detenido en un puente por el que tendría que pasar un río pero que, como siempre, está seco. Solo hay unas vagas farolas esparcidas por el puente, y ella se colocó justo debajo de una. Nadie la veía aun así, y en verdad lo prefería. Nadie vio dónde estaba el problema, pero ella lo sabía: eran las serpientes de las arterias, era la enredadera de las aurículas del corazón, era el frío del interior. Era ella desde el principio.

Volvamos a imaginar sus ojos cansados mirando hacia el final del puente. Justo en lo más profundo del río seco había un charco. Dentro del charco, unas escleróticas devolvían la mirada perdida de nuestra chica. Era otra mujer que la miraba desde dentro del charco.
Era ella desde el principio. Oniria.

Saltó.

Imaginemos una mujer

Relato de José Javier Torres Fernández (lector del Club)


Imaginemos a una mujer sentada en un banco a la sombra, con un libro en las manos y una bufanda roja al cuello que luchaba por que el viento frío no se la llevase. Estaba concentrada en la lectura pero, aunque os pueda interesar la historia que estaba leyendo, os voy a describir la escena.

Imaginemos a una mujer sentada en un banco, a la sombra de los árboles del parque, que estaba haciendo tiempo leyendo un libro hasta que diera la hora de abrir su juguetería. Los pájaros cantaban y revoloteaban de un árbol a otro ajenos a más realidad que la suya propia. El viento soplaba no muy fuerte, aunque sí lo suficiente para calar a través de la ropa y hacer volar algún que otro fular. La gente paseaba por el parque: había niños jugando a la rayuela, una pareja en otro banco se apretaba fuertemente las manos entrelazadas, dándose apoyo el uno al otro, y varias personas haciendo deporte (unas corrían, otras iban en bicicleta y algunos simplemente intentaban que el resto pensara que estaban haciendo deporte). A lo lejos se podía escuchar las ruedas de una maleta contra las piedras y la tierra, aproximándose a pasar por delante de ella.

    Las ruedas de la maleta la sacaron de la lectura como la típica mosca que viene a susurrarte al oído que la espantes. Ella ni siquiera levantó la vista hacia la persona que tiraba de la maleta, se preguntó qué llevaría en ella, cuyo ruido de las ruedas tanto la había desconcentrado e intentó volver a su lectura olvidando mirar antes la hora en su reloj colocado en la mano derecha.
Sin embargo, no pudo volver a concentrarse. Empezó a pensar en todos los juguetes tan especiales y únicos, que con tanto cariño había hecho, esperando a ser vendidos, colocados con mucho esmero y cuidado en las vitrinas y escaparates de su tienda. Todas las caretas pintadas a mano, las marionetas a tamaño real a las que sólo le podía dedicar un par de horas en la madrugada por ser éstas solo suyas. Los relojes de cuco, los trenes de vapor en miniatura, el típico payaso que a unos tanto gusta y que a otros tanto asusta, el mono de cuerda con los platillos en las manos y las preciosas muñecas de trapo o porcelana para todos los gustos y colores, para todas y todos los niños, niñas o mayores.
    Se dio cuenta de que el santo se le había ido al cielo y al mirar el reloj vio que ya iba tarde para abrir su querida tienda, así que guardó el libro en su bolso y corrió al otro lado de la carretera donde estaba la juguetería.

    Imaginemos a una mujer que en su juguetería y la lectura encontraba el refugio que nunca consiguió por otros medios, aunque se hubiera quemado y destrozado intentándolo. Había dejado ya tiempo atrás de soñar con aquella perfección que deseaba encontrar, había terminado por pensar que aunque la realidad superase a la ficción, para ella la ficción se convertiría en su realidad. Había construido muros físicos y metafóricos a su alrededor. Sólo podía pensar en seguir estando para averiguar qué o quién estaría a la vuelta de la esquina.

Llevaba ya tiempo soñando que veía a otra mujer subida a un puente con intenciones de tirarse, pero siempre despertaba cuando aquella persona saltaba sin saber cómo acabaría aquella historia. Incluso había intentado recrear la cara de aquella chica en una marioneta a tamaño real, pero le faltaban detalles.

 La campana de la tienda sonó y entonces ella dijo:

— ¡Bienvenidos a La juguetería de Insomnia! ¿Qué desea?— Nada más levantar la vista encontró al portador de la maleta, que levantaba una foto con la cara de la chica de sus sueños.
— ¿Conoce usted a esta mujer? — preguntó con cara demasiado seria como para estar interesado en comprar nada de la tienda.


jueves, 24 de noviembre de 2016

Ventajas de viajar en tren, una novela "majareta" para defendernos de la realidad

No hay otra manera de comenzar hablando de una obra más que por el principio. Y eso bien lo sabe Antonio Orejudo que comenzó su Ventajas de viajar en tren estableciendo ese pacto con el lector desde la primera palabra de la novela Imaginemos a una mujer….. Primero nos presenta la escena y luego ese personaje engañoso nos pregunta, ¿Le apetece que le cuente mi vida? o lo que es lo mismo, el autor nos dice ¿Quiere seguir leyendo? ¿Aceptas el pacto?

Así es como conocemos a Ángel Sanagustín, un hombre joven, de nariz prominente, ojos saltones y alopecia prematura. Psiquiatra en la clínica donde la mujer ha ingresado a su marido, empieza a hablarle sobre la esquizofrenia y es así como los relatos se van enlazando unos con otros, tratando temas diversos como la pornografía infantil, la perversión sexual, tráfico de órganos, el afán de los editores por ganar dinero en lugar de publicar literatura de calidad, etc.

Es una novela que, haciendo un análisis con la hondura, el rigor y la sensibilidad (p. 74) que merece, nos ha gustado mucho. Ventajas de viajar en tren es una novela con mucho humor, una novela paranoica, que juega con los límites de la ficción y la realidad. Un tema para nada experimental, como lo ha querido catalogar alguna parte de la crítica. Por el contrario, esta novela sigue a Cervantes en todo momento, tal como el propio Orejudo declaró en nuestro encuentro, “es un plagio en cierta medida de El casamiento engañoso y El coloquio de los perros. En este sentido, todos los personajes de la novela son engañosos, tienen una doble vida y nada es lo que parece, hasta el personaje más insignificante como Manuel resultó ser veterinario en lugar de psicólogo.

Y por si fuera poco, además de engañosos, los personajes de esta novela también son lectores paranoicos que nos advierten de los efectos calamitosos que provoca la lectura de la ficción. La carpeta roja puede leerse, en este sentido, como un manual de advertencia en contra de la literatura: la historia de un hombre al que la literatura le gusta más que la realidad y vive encerrado en una suerte de bovarismo o, el hombre que solo había conocido el amor a través de los libros y la pornografía y no sabe que la realidad se teje con otras reglas, distintas a las que rigen nuestra imaginación. No podemos olvidar que Martín Urales de Úbeda, no es sólo el escritor de lo que en principio parecen informes psiquiátricos, también es un lector que, como Don Quijote, no puede dejar de leer, pues “leía hasta los papeles rotos que encontraba en la basura”. Esta manía de leerlo todo a través del pacto ficcional se proyecta desde Helga Pato hasta el último personaje de la novela.  Siempre se ha insistido en que la novela, la ficción, tiene que parecer real. Muy al contrario, esta novela declara desde el principio su construcción engañosa, aunque estoy segura de que detrás de tanta mentira se esconde alguna verdad, como diría nuestro querido escritor Ricardo Piglia:

narrar es como jugar al póquer: consiste en decir la verdad cuando parece que se está diciendo la mentira

martes, 15 de noviembre de 2016

Próxima lectura: Sin destino, de Imre Kertész

Imre Kertész fue un escritor húngaro (1929-2016), miembro de la Academia Alemana de la Lengua y la Literatura y, galardonado con el Premio Nobel de Literatura en el año 2002.
La experiencia del holocausto durante la Segunda Guerra Mundial, en 1944, ha marcado toda su obra. Con sólo 14 años fue deportado al campo de concentración de Auschwitz,  y más tarde fue enviado a Buchenwald. Allí, Kertész dijo ser un trabajador de 16 años para poder salvarse de la muerte a causa de su edad. En 1945 fue liberado y volvió a Budapest con la intención de terminar la escuela secundaria. Tras pasar por muchas dificultades económicas, en 1953 pudo trabajar como periodista y traductor independiente, traduciendo al húngaro obras de autores tales como Friedrich Nietzsche, Sigmund Freud, Ludwig Wittgenstein y Elias Canetti.

Su obra ha sido traducida al español y publicada, en gran parte, por la editorial Acantilado. Entre su obra más destacada contamos con Fiasco (2003) Kaddish, por el hijo no nacido, La bandera inglesa (2005), Liquidación (2004), La lengua exiliada (2006) y Dossier K. (2007).

Gracias a la traducción de su obra, a los editores alemanes y a los lectores europeos, Kertész ha conseguido el reconocimiento que merece. Recibió el Premio de Literatura de Brandeburgo en 1995, el Premio del Libro de Leipzig en 1997 yel Friedrich-Gundolf-Preis ese mismo año. Fue galardonado en el año 2002 con el Premio Nobel de Literatura, "por una obra que conserva la frágil experiencia del individuo frente a la bárbara arbitrariedad de la historia".

Sin duda alguna, su relato más importante y extraordinario es Sin destino, de 1975. Considerada una obra maestra sobre la destrucción masiva alemana de los 'otros' europeos: narra el paso por diversos campos nazis de un adolescente húngaro y judío de quince años en el último año de la Guerra Mundial (es un doble de I. K. a los catorce años).

En 2005, el director húngaro Lajos Koltai realizó una adaptación cinematográfica de la novela Sin destino (Sorstalanság).

lunes, 7 de noviembre de 2016

1ª sesión: "Ventajas de viajar en tren", de Antonio Orejudo

El Club de lectura de la UAL se inaugura este miércoles 9 de noviembre con la presencia de Antonio Orejudo como invitado de honor.  Conversaremos con el escritor sobre su novela Ventajas de viajar en tren (Alfaguara, 2000), que mereció el XV Premio Andalucía de Novela por ser una obra audaz y divertida, llena de historias delirantes y paranoicas que se entrelazan al más puro estilo cervantino.

Sobre el autor

Antonio Orejudo (Madrid, 1963) se licenció en Filología Hispánica por la Universidad Autónoma de Madrid. Se doctoró en Estados Unidos, donde trabajó como profesor de Literatura durante siete años. Ha sido invitado en la Universidad de Ámsterdam y,  desde 1997, es profesor titular de nuestra Universidad. 

Su debut literario fue en 1996 con Fabulosas narraciones por historias, galardonada con el Premio Tigre Juan a la mejor primera novela del año, en la que presentaba a los miembros del universo cultural español de los años veinte de una forma transgresora y regocijante. En el año 2000 obtuvo el Premio Andalucía de Novela con su obra Ventajas de viajar en tren. En 2005 publicó Reconstrucción,  una novela que trata conflictos tan actuales como el fanatismo religioso, la lucha por el poder o la pérdida de ideales. Su última novela, Un momento de descanso, se publicó en el 2011. Es una divertida narración sobre el desmoronamiento de las certezas, la recuperación de la memoria y la autoficción.

Con otros autores de su generación ha participado en volúmenes colectivos como el de 1997, Páginas amarillas con Nicolás Casariego, Ray Loriga o Luisa Castro o ¡Mío Cid! con Luisgé Martín o Rafael Reig. Además, es autor de numerosos artículos de crítica publicados en Público, El País, ABC Cultural, entre otros medios de prensa.


jueves, 3 de noviembre de 2016

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domingo, 23 de octubre de 2016

El Club de lectura de la UAL inicia su andadura

El club de lectura de la Universidad de Almería inicia su andadura el próximo 9 de noviembre  en la Sala de Docencia de la Bibliotecas a las 11.00 h. 

Va dirigido a todos los tipos de lectores, independientemente de su edad o formación, que deseen compartir el placer y la experiencia de la lectura y la discusión. Nuestro objetivo es crear un espacio participativo de reunión que alimente el debate sobre la lectura y la ficción.

La actividad de este club consiste en establecer un diálogo sobre un libro, sus contenidos y su manera de narrar pero, frente a un formato académico, pretendemos que los lectores expresen libremente su punto de vista y relacionen cada lectura con su propia experiencia vital para generar nuevas interpretaciones y nuevas maneras de leer. Para motivar tal actividad, las lecturas se complementarán en las sesiones con otras actividades: proyección de películas, comentarios de adaptaciones cinematográficas, talleres de escritura, audición musical de poemas, encuentros con autores, etc.

El club de lectura se reunirá en la Sala de Docencia de la Biblioteca de la UAL cada dos o tres semanas martes y miércoles de 11.00 a 12.00h.  

Para formar parte del club de lectura debes inscribirte. El precio de la inscripción es de 10€ para los miembros de la comunidad universitaria y 25€ para el resto de interesados. Una vez matriculado podrás pasar por la oficina de Extensión Universitaria (Patio de los Naranjos) para retirar la primera lectura: Ventajas de viajar en tren de Antonio Orejudo.

Los libros de lectura serán suministrados en préstamo por la Biblioteca de la Universidad de Almería.